Sobre el Código DaVinci, sociedades secretas milenarias y los símbolos místicos.

Pablo Ozcáriz
Universidad Rey Juan Carlos

Lo esotérico y las sociedades secretas siempre están de moda, gracias a libros como El Código DaVinci. Aunque su contenido fiable y real es mínimo, en ocasiones lo esotérico también puede ayudar a promocionar los estudios académicos de Historia.




Tengo que admitir que los programas de misterios y de temas del "más allá" me divierten bastante. Reflejan la necesidad humana de creer en la trascendencia, aunque sea de una forma enrevesada y a veces sonrojante. Temas como la "chica de la curva" o los misterios de asociaciones místicas secretísimas y antiquísimas llenan los programas de los domingos a la noche con gran éxito. Me gusta especialmente cuando hablan de los grupos secretos. Que una asociación secreta con más de dos miembros exista durante más de dos o tres años creo que es casi imposible porque, como decía Séneca, si quieres guardar un secreto, guárdalo tú mismo.
Todos sabemos que hay poca gente que no comparta con su marido o con su mujer cualquier cosa, y de ahí a que la pareja se lo cuente a su madre, es cuestión de tiempo. Una o dos personas acaso podrían conseguir que el secreto no se divulgue . Pero es imposible que uno de cada diez no lo haga. A los dos días  toda la vecindad sabría que fulanito, el del quinto, se reúne con sus amigotes en tal sitio,... "¡A saber qué haran!". Por no hablar de la imposibilidad de guardar un secreto durante generaciones. Sería de chiste, si no fuese porque hay muchísima gente que lo asume como algo seguro. Y no, no me sirve el ejemplo de los masones, de los que se conoce perfectamente su existencia desde hace siglos. Si se conoce la asociación, y quiénes forman o formaban parte, ya no es secreto, por mucho que siga siendo un grupo muy discreto. Si no me creen, hagan ustedes la prueba. Cuenten a su mejor amigo o a sus hijos un secreto trascendente y díganle que lo transmitan de generación en generación. Estoy seguro de que, aunque fuese algo tan importante como la fórmula para acertar la lotería, en el momento en el que el grupo de depositarios del secreto superase las tres personas, el secreto duraría menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

La forma de localizar la sede de la Gran Logia masónica de Nueva York no es ni secreta, ni en este caso discreta.
Leí el Código DaVinci hace ya bastantes años. Recuerdo que empecé con mucha pereza. Quería saber qué producto era ese que desataba tal locura literaria y que acabó convirtiéndose en el libro más vendido -y leído- en décadas. Pensaba que no me iba a gustar. Al terminarlo, la sensación que me dejó fue doble. El libro me encantó porque consiguió engancharme desde la primera hasta la última línea, como muy pocos libros lo han hecho. Aunque se le ha criticado que no tiene calidad literaria -algo muy cierto-, nadie puede negar que es muy, muy eficaz a la hora de entretener al lector. A otros autores que derrochan calidad literaria ya les gustaría poder incorporar ese ingrediente a sus libros, aunque sea un poquito. Pero me defraudó el bajísimo nivel que tiene en los temas relacionados con la Arqueología, el Patrimonio y el Arte. Esto se notaba especialmente cuando el autor ponía en boca del protagonista frases sentenciosas con grandes revelaciones crípticas supuestamente reservadas a una selecta minoría que tiene "conocimiento". Pero la mayoría de estas revelaciones son ya conocidas por los alumno de 3º de Historia del Arte de cualquier facultad, mientras que los que han empezado el doctorado ya reconocen incluso las teorías e hipótesis que las superaron hace décadas. Por eso a veces el protagonista roza lo ridículo, impartiendo doctrina con gran empaque mediante afirmaciones a menudo totalmente equivocadas, y en otros casos "revelando" al lector secretos que tienen una pequeña base real  y que causan en el libro estupor y admiración, cortando la respiración a los que le rodean... pero que desatan la risa del lector un poco más culto, por lo bobo y simple que resultan. Si alguien quiere saber realmente qué cosas eran las que le preocupaban a Leonardo DaVinci, debería leer antes que una novela como esa, de un rigor más que discutible, no sé, por ejemplo, lo que escribió el propio Leonardo DaVinci. Empezar por su testamento sería buena idea, aunque defraudará a los que buscan cosas raras. En definitiva: para pasar el rato leyendo de forma impulsiva, genial. Pero para conocer secretos que pueden hacer tambalear los cimientos de lo que conocemos acerca de la Historia... desde luego que no.

A la izquierda, imagen del abad mitrado con su nombre escrito -Gallipienzo- (abad de La Oliva entre 1417-1429) rodeado de signos geométricos que coinciden con las marcas de cantero presenten en la abadía. A la derecha, el dibujo de un águila con otros dos signos geométricos a ambos lados, y un diseño arquitectónico de un arco de tracería que coincide con el de uno de los arcos del claustro.


Sin embargo, estos temas crípticos a veces vienen muy bien a la divulgación de la Historia académica. Yo encontré y publiqué un estudio sobre una serie de grafitos medievales en la iglesia de la abadía de La Oliva en Navarra. En mi opinión, estaban dibujados por los arquitectos que trabajaban en las obras de la segunda fase del maravilloso claustro gótico construido junto a la iglesia. El lugar habría sido la logia en la que trabajaban los "masones" donde habrían utilizado las paredes a modo de pizarras que felizmente se conservaron intactas en esa pequeña zona. Allí hicieron bocetos arquitectónicos y representaciones de animales que luego se encuentran en la iconografía del lugar, pero también dibujaron decenas de símbolos y signos que rodean a figuras, como un abad del siglo XV o caballeros con lanza sobre caballo. Sería una buena base real para iniciar una novela medieval con ingredientes misteriosos. Cuando los dibujos se dieron a conocer, el tema tuvo una repercusión muy importante, como no ha vuelto a tener ninguna otra investigación mía. Apareció desde el Teletexto de TVE hasta en periódicos de México, gracias a lo cual conocí a gente maravillosa de allí. Y todo por la combinación de arquitectos medievales (masones), logia y símbolos misteriosos. El tema en realidad tenía poco que ver con lo "enigmático", "oculto" y "misterioso", pero ¡muchas gracias por la publicidad! La gente conoció el estudio y esto revirtió en la importancia de un lugar al que le sobra magia de la de verdad en cada poro de cada piedra.

Página completa dedicada al descubrimiento de los grafitos en el Monasterio de la Oliva en la revista Historia de National Geographic de abril de 2004
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Para más información académica sobre los grafitos medievales de la Oliva pueden consultarse, además del estudio con el link mencionado más arriba, los siguientes trabajos:

-Cerda Farías, I.; Ozcáriz Gil, P.; Barrera Maturana, J.I., “Monjes constructores.Antecedentes medievales del diseño de los monasterios novohispanos del siglo XVI”, ponencia presentada en el V Foro Internacional de Investigación en Arquitectura, Facultad deArquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, 2011

Comentarios

  1. Muy interesante el tema de las sociedades "secretas" Pablo. Estábamos deseando que volvieras.

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